San Pateste.
Nombre refinado para el mejor equipo de la liga en la primera etapa y rival de Atlético Bucanero en la segunda fecha de la liguilla por la Copa de Oro.
Partido de cuidado para el Buca, considerando que el rival venía invicto y con una diferencia de gol intimidante.
La formación se repetía salvo por el ingreso de Julio Canales en reemplazo de Marcelo Léniz, con la intención de asegurar la retaguardia.
Desde el primer minuto, fue todo una locura.
El partido se jugaba con todo, San Pateste intentaba arrollar desde el inicio y el Buca anunciaba peligro en la contra.
Dos veces anunció el '10' con fortísimos remates sobre el travesaño... pero los goles cayeron en el otro extremo. Dos errores de Julio y un contragolpe por la izquierda conjuraron un 0-3 en 15 minutos.
Los Bucaneros no bajaban los brazos, pero el camino no se veía sencillo.
Quedaban pocos minutos para el fin de la primera etapa... El rival tocaba cómodo atrás; tan cómodo que el portero decidió salir jugando. Francesco (entró reemplazando a su hermano) presionó, robó y remató: el arquero siguió su instinto, se estiró y tapó el remate. El problema es que estaba fuera del área.
El árbitro no lo pensó dos veces y sacó la roja. El rival se volvió loco y se abalanzó sobre él.
Otro expulsado por insultos. Más descontrol.
Y se acabó; así nomás.
El árbitro tuvo que suspender el encuentro ante la imposibilidad de controlar la situación.
Victoria por secretaría para un Bucanero que no la mereció, pero que sigue avanzando a las instancias finales de esta competencia.
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